Salud capilar
Una higiene y la limpieza adecuada, junto con un cepillado correcto, aumentan las posibilidades de contar con un cabello sano. El cabello es, para una proporción considerable de la población, un bien preciado y, en ocasiones, escaso. El estrés, una alimentación inadecuada, el alcohol, el tabaco, el sol, el cloro de las piscinas, así como el exceso de tintes, decolorantes, lociones para permanente o para el alisado químico o una higiene capilar deficiente son factores que tienden a debilitar el cabello, el cual puede presentar síntomas de sequedad, grasa, dificultad para desenredarse, caída excesiva, falta de brillo, puntas abiertas... Para que la fibra capilar no pierda su vitalidad es necesario tomar medidas.
Limpieza
Mantenga una higiene periódica (2-3 veces a la semana) del pelo y cuero cabelludo. Evite la acumulación de grasa en el cabello, esto activa la proliferación microbiana y disminuye la oxigenación capilar.
Utilice productos especialmente diseñados para el cabello. Para un correcto lavado del cabello, en primer lugar enjuáguelo para eliminar la suciedad, grasa y polvo. A continuación aplique una pequeña cantidad de champú. Aclare cuidadosamente el cabello con agua templada o fría dejándolo libre de cualquier resto de jabón. Repita el proceso sólo si el cabello estuviese muy sucio o graso.
Favorezca la renovación capilar con lociones o bálsamos para después del lavado que mejoren la circulación en el cuero cabelludo y aumenten la oxigenación.
Cepillado
Cepille el cabello para eliminar el polvo, los pelos y las células muertas. El cepillado tiene, además, una acción estimulante sobre el riego sanguíneo en el nivel de la raíz capilar.
Use cepillos de cerdas naturales, porcinas o de jabalí, o en su defecto de nylon redondeado.
No realice peinados o cepillados excesivamente fuertes ni frecuentes. El roce daña la cutícula, que es una barrera de protección para el pelo.
Evite gomas, clips, pinzas y otros adornos que ejerzan una presión excesiva sobre la raíz del cabello. No abuse de tintes, permanentes, etc. Preserve su pelo de las agresiones externas. El sol, el frío extremo, la lluvia y el calor lesionan el cabello.
Cabello seco
Por su fragilidad, tolera bastante mal el cepillado, el uso del secador y de tintes y permanentes. Para su lavado utilice un champú humectante, o con base de tensoactivos proteínicos, que le confieren una película reparadora al cabello, un aumento de la suavidad y una eliminación de la electricidad estática. También pueden aplicarse lociones capilares ricas en vitamina B y en queratina.
El cepillado debe ser suave, con cepillos de cerdas naturales. Evitará la ruptura del cabello y la electricidad estática.
Cabello graso
Lávelo a menudo, pero sin abusar para no saturar las glándulas y propiciar un aumento de la secreción de grasa. Utilice champús astringentes y agua fría. Si lava su cabello a diario, alterne el champú para pelo graso con un champú para cabello normal. El exceso de grasa se puede acentuar con el uso de productos suavizantes. Cepille el pelo suavemente para no estimular la actividad de las glándulas sebáceas.
Nutrición desde dentro
La alimentación del cabello proviene de la sangre, por lo que una dieta equilibrada en nutrientes es la base de una buena salud capilar.
Beba entre 2 y 3 litros diarios de agua.
Los oligoelementos desempeñan un papel fundamental en la formación del pelo. Se ingieren con los vegetales, las verduras, las legumbres y los complejos vitamínicos.