El estrés y la salud
El estrés es una sensación de tensión tanto física como emocional.
Los factores psicológicos, cognitivos, emocionales y motivacionales, propios de cada persona de acuerdo a su historia de vida personal y al ambiente sociocultural en que se ha desarrollado, influyen de manera decisiva tanto en el proceso de enfermarse, como en la prevención de la enfermedad y el mantenimiento de la salud.
El estrés es un estado de sobreesfuerzo (generalmente psíquico) del organismo. La salud no debe ser entendida únicamente como ausencia de enfermedad, sino como algo positivo en sí mismo, un estado de bienestar físico, psíquico y social.
Los individuos muy negativos y pesimistas tienden a desarrollar más síntomas somáticos y más enfermedades que los que no lo son o lo son en grado bajo.
Actualmente existe una tendencia cada vez mayor entre los especialistas de la salud, de considerar TODA enfermedad como psicosomática, es decir, que todo trastorno orgánico está asociado en mayor o menor grado a factores psicológicos. Por lo tanto el estrés y los factores psicológicos, poseen numerosas relaciones con la salud/enfermedad.
El estrés puede producir efectos directos, aumentando la vulnerabilidad del organismo y actuando, ya sea precipitando la aparición de una enfermedad o agravándola.
Los principales efectos psicológicos con relación a la salud/enfermedad se establecen a través de mecanismos del estrés, el cuál puede influir sobre la salud porque modifica el funcionamiento fisiológico general del organismo.
De manera indirecta el estrés también puede alterar la salud al estimular comportamientos poco saludables como el fumar, el abuso de sustancias como el alcohol o drogas, el insomnio o la anorexia.
Cada día las investigaciones apoyan con más fuerza, la afirmación de que el estrés puede alterar aspectos específicos del funcionamiento del sistema inmunológico humano (principalmente la inmunidad celular), siendo esta alteración de índole inmunosupresiva.
Las situaciones estresantes que se han asociado a alteraciones en la competencia inmunológica son muchas; suelen predominar aquellas situaciones que implican alguna forma de estrés psicosocial (situaciones de pérdida, conflicto marital, cambio laboral como la jubilación, el nacimiento de un hijo, la compra de una casa, sufrir un accidente grave u otros).
Prevención de los Efectos del Estrés o Manejo del Estrés
Debemos afrontar nuestras dolencias y enfermedades con un enfoque holístico, donde busquemos las raíces del problema para manejarlo de la mejor forma e incluso eliminarlo.
- Come sano. Ingiere hortalizas, vegetales, pocas grasas animales, usa aceites vegetales (en especial el de oliva), cocina con poca grasa, trata de comer despacio.
- Duerme en una habitación ventilada. Si has tenido un día muy tenso relájate primero; no te “obligues” a dormir.
- Aprende alguna técnica de relajación o meditación que puedas practicar diariamente.
- Pinta tu dormitorio, oficina u otro lugar en que necesites tranquilidad, con colores pasteles como el verde o el celeste, que ayudan a experimentar una sensación de paz.
- Pregúntate cómo estás confrontando los diversos problemas y dificultades que la vida te presenta.
- Entrégate a una sola actividad, a una sola cosa a la vez.
- Dedica algún momento de cada día para tí mismo. Practica algún pasatiempo, alguna actividad creativa.
- Haz algún tipo de ejercicio aeróbico como caminar o nadar con regularidad.
Cualquier ejercicio que practiques debe ser agradable y no implicar un sacrificio.