Cuidado de la piel
El sol, por excelencia fuente de energía en la tierra, centro del sistema solar, es indispensable para la vida. Por lo tanto debemos aprovechar sus virtudes y aprender a cuidarnos de sus efectos nocivos.
Además de la luz y el calor, nos proporciona esa sensación de bienestar y genera buen humor, funcionando como "anti-estrés". Es importante para el organismo, ya que estimula la síntesis de vitamina D, imprescindible para la normal formación de los huesos y los dientes. Para disfrutar del mismo tenemos que conocer ciertos riesgos y protegernos. Si decidimos exponernos al sol es indispensable cuidarnos.
La fotoprotección y la fotoeducación son fundamentales para mejorar nuestra calidad de vida, y también para prevenir enfermedades en el futuro. En ello está contemplado el uso de una vestimenta adecuada, la utilización de fotoprotectores y la educación para cuidarse del sol. La energía que nos llega es solamente las 2/3 partes de la que emite el sol. Está filtrada principalmente por la capa de ozono. ésta, deja pasar algunas radiaciones y no permite el paso de otras como los rayos gamma y los UVC que son mortales. Los distintos problemas que pueden ocasionar la falta de protección pueden ir desde el fotoenvejecimiento hasta el cáncer de piel.
La energía proveniente del sol está formada por distintas radiaciones:
- UV (ultravioleta): dañan la piel, producen eritema solar (enrojecimientos), manchas, alergias, y pueden dañar el ADN. Se dividen en UVA y UVB.
- Visibles: no tienen efectos nocivos. Se componen de los colores que vemos en el arco iris.
- IR (infrarrojos): dan calor y pueden potenciar los efectos nocivos de los UV.
Es fundamental elegir el protector adecuado, y tener ciertas precauciones en el uso del mismo.
- Se recomienda no exponerse en horarios pico (de 11:00 a.m a 4:00 p.m) cuando el sol está más fuerte.
- La ropa constituye una pantalla eficaz. La ropa mojada detiene menos los rayos UV que la ropa seca. Los colores claros nos protegen de los rayos infrarrojos y los colores oscuros brindan mejor protección contra los UV y la luz visible.
- El uso de sombreros es recomendable en todos los casos pero con suma importancia en las personas calvas que se encuentran sumamente expuestas.
- Es preferible aplicar el protector 15 minutos antes de la exposición directa, para lograr mejor penetración del mismo.
- Utilice fotoprotectores de amplio espectro de absorción (UVA, UVB, IR) y alto índice de protección (nunca menor de 15). En el caso de exposiciones prolongadas y para pieles sensibles, el FPS (factor de protección solar) debe ser mayor de 30. Contrariamente a lo que muchas veces se piensa, igualmente se logra un buen bronceado.
- Se debe aplicar uniformemente el protector sin olvidar zonas tales como las orejas, el cuello, las manos y los pies.
- Se deben volver a aplicar cada 2 horas aproximadamente, independiente del FPS usado.
Es importante saber si los fotoprotectores son resistentes al agua. La piel bronceada no es un factor que indique que debamos dejar de protegernos, al contrario debemos proteger al cuerpo por igual y no colocando distintos factores de protección según la zona.
Los más pequeños son los que pueden ser más afectados por las radiaciones solares, hay recomendaciones que se deben tener en cuenta desde los primeros meses de vida, porque está demostrado que el efecto del sol es acumulativo y factor de riesgo de cáncer de piel. Los tejidos almacenan en su memoria horas de exposición.
Hasta los seis meses no es aconsejable la exposición directa al sol. Sólo son necesarios de 5 a 10 minutos diarios de exposición indirecta para asegurar la síntesis de vitamina D. En los horarios peligrosos, desde las 11:00 a.m. hasta las 4:00 p.m. lo mejor es que el bebé esté en su casa, en un ambiente fresco y confortable.
Cuando los niños superan los 6 meses, al exponerlos al sol se los debe proteger con factores de protección solar altos.